sábado, 2 de febrero de 2013

Chris Abani, Marketa Pilatova, Ana Teresa Pereira, John Williams y Críticas literarias




otro año más preparando los títulos que puedan llegar a algo más que a una simple anécdota dentro del mundo editorial. como todos los eneros, escogemos el que creemos título ganador, el que se va a colar entre toda esa maraña de impedimentos y de miles de títulos que competirán por asomarse a los escaparates de las librerías, a las páginas literarias de prensa, revistas, blogs... y por supuesto a los ojos de los futuros lectores. lectores que vendrán predispuestos porque hayan visto, leído u oído algo sobre el título en el que van a invertir su dinero. como cada año enviaremos muchos ejemplares a esos diferentes medios y críticos para intentar que se hagan eco, para que intimen, para que se sorprendan con ese libro que a mí como editor me ha deslumbrado y les envío con todo el cariño y con la esperanza de que también salte la chispa dentro de ellos y posteriormente lo expresen, lo escriban, lo alaben en el medio en el que trabajan. tras 20 años con esta práctica, hemos enviado miles de ejemplares a esta tribu de porteadores que pueden hacer conseguir que, con sus palabras, se te abran las puertas a un posible éxito literario. como decía, en este tiempo, solo stoner, de john williams, ha logrado alcanzar la meta y justamente ha sido el único título para el que hemos contratado a una agencia de comunicación. después de este éxito, en estos dos años que preceden al lanzamiento de stoner, lo hemos intentado con sendos títulos de la portuguesa ana teresa pereira y la checa marketa pilatova. hemos enviado ejemplares a los mismos críticos que la agencia nos proporcionó para la obra de john williams, pero ninguno de los dos títulos ha sido apenas mencionado en páginas literarias. me preguntó si la apuesta por estos dos libros no era la correcta o si hay que contratar a una agencia para que esto funcione. ¿se miran los críticos los títulos qué enviamos las editoriales por nuestra cuenta y riesgo o solo le hacen caso a los que les llegan señalizados?, ¿ocurrió con stoner lo mismo?, ¿si no hubiéramos contratado una agencia hubiera pasado desapercibido aún siendo un obra maestra, como aseguran?
este año nuestra apuesta se llama graceland y su autor chris abani. desde aquí puedo decir que es una obra excelente. es uno de esos libros que no deberían terminar nunca. es una novela demoledora, violenta y tierna a la vez. esta crítica de the new york times book review lo refleja perfectamente: «Extraordinario... Este libro funciona de forma magistral en dos sentidos. Como convincente y nada condescendiente reflejo de la vida en un suburbio pobre de Nigeria, y como visión tremendamente sincera de un mundo sesgado por la violencia fortuita, es maravilloso... Y a pesar de todos los horrores, también hay escenas tiernas en GraceLand, y son mil veces mejores por no parecer sentimentales en absoluto... Encantador». y ahora la duda, ¿qué camino seguir para su promoción?
 

lunes, 31 de diciembre de 2012

cerrando la puerta del 2012



Se va el 2012, se va va por el sumidero como agua sucia. en lo social, en lo cultural, nos ha dejado un montón de desazón pegada a los sentimientos, unas tremendas ganas de llorar, de gritar hasta desgañitarnos. afortunadamente, esa misma bajada a los infiernos, ha traído consigo un mayor acercamiento entre los descastados. han surgido nuevos métodos de lucha, de protesta, de solidaridad, de acción. nunca había visto antes tanta gente, desde tantos puntos distintos, avanzar en una misma dirección. con esa renovación espiritual han venido nuevas inquietudes, nuevas consideraciones y nuevas admiraciones. aunque nuestros insensibles dirigentes nos auguran más recorte y mano dura para el 2013, del otro lado seguro, también habrá más y mejores respuestas a sus desmesuras.

a bote pronto, y exageradamente comprimidas, ahí van mis listas de lo - y lo +.

mis peores instantes:
1.- el descaro del gobierno de canarias, apropiándose con total impunidad de nuestro SILA, el curro de diez años.
2.- la nula aceptación de una novela en la que tenía puesta mis esperanzas: Si nos encontramos de nuevo, de Ana Teresa Pereira.
3.- el rodillo fascista del gobierno rajoy bajo las ordenes del imperio económico.
4.- los desahucios hipotecarios y sus suicidios. el rescate de la banca.
5.- la nueva mayoría del partido popular en las elecciones gallegas.
6.- la sensación de que el analfabetismo ideológico tiene difícil cura.
7.- la inmunidad de la mayoría de políticos corruptos.
8.- que Robin Hood todavía no haya resucitado.


mis mejores momentos del año:
1.- en lo musical el descubrimiento de la neozelandesa Kimbra, pero principalmente, la voz, la personalidad y la fuerza del israelí Asaf Avidan.
2.- la valentía de Willy Uribe, con su huelga de hambre pidiendo el indulto de Reboredo.
3.- el aguante de Stoner durante otro año más como obra literaria de culto.
4.- el movimiento "rodear el congreso" como alternativa pacífica a la inutilidad, descaro e impunidad de la clase política.
5.- las acciones de los yayoflautas.
6.- el primer poemario editado por Batania/Neorrabioso en ediciones La Baragaña.
7.- los viernes de negro del funcionariado.
9.- el descubrimiento de Idir como mi chef particular.
8.- Kyoto, mis 50 años e Inma Luna, su persona y sus versos: "leemos y soñamos con cielos despejados / con una casa con jardín".






miércoles, 12 de diciembre de 2012

Willy Uribe, con la dignidad a cuestas



Le conocí en Zadar (Croacia), cuando junto a Inma Luna, Ana Pérez Cañamares y Manuel Osu hacíamos un Acercando Orillas a ese lado del Adríatico. Terminaba de pasar allí un mes gracias a una beca que le había dado la ciudad. Esta consistía en alojamiento y manutención. El objetivo era escribir un texto donde se dejara constancia de la ciudad. En una de sus plazas, guarecidos del sol bajo el toldo de una terraza, junto a otros escritores y gente de la universidad, me contó de su afición por el surf y la fotografía. Conocía la isla, había cogido olas frente a mi casa, entre Bajamar y La Punta. También me contó como en su viaje de ida, que lo hizo en coche, casi lo asaltan en Marsella mientras pasaba la noche dentro del auto.
Y ahora lo veo en la prensa. Ha decidido dar el salto de la palabra a la acción. Con dos cojones, como diría Antonio Vizcaya. ¿Qué grado de indigestión se necesita para entrar en acción, para hacer algo que remueva, y no solo de cara a la galería sino para con la dignidad de uno mismo? ¿Vamos a seguir el ejemplo de Willy, vamos a buscar alternativas de lucha, vamos a enfrentarnos a la política de cabeza borradora de este gobierno, o vamos a seguir mirando la ventana esperando a que esto se arregle así por las buenas, como por arte de magia?
Querido Willy, nos has puesto el listón bastante alto. Espero que tu ejemplo sirva para que otros empecemos a dar pasos, para que no solo sea palabrería nuestra acción.
Seamos imaginativos, seamos osados, seamos combativos, seamos dignos.

domingo, 18 de noviembre de 2012

912843500



hoy llaman después de las dos de la tarde desde madrid. creo que es alguien de la familia. no!, en este día y a  esta hora quieren hacerme una encuesta. "bueno", le digo a la señora, de tono aséptico y poco agradable, que hace de interlocutora, más por idiosincrasia de canario perogrullo que por otra cosa. me pregunta qué edad tengo. "50" le digo. al parecer no doy la talla, ya que no había terminado de decir "...ta" cuando oigo el pitido de corte. me quedé mirando el auricular, con cara de gilipollas y murmurando, o creo que murmuraba, ya que ahora pensándolo con detenimiento, sólo abría la boca como el pez que desde la pecera mira con cara de estupidez apócrifa. en fin, pa sacudirme un poco la sensación de orsai, busqué en internet algo sobre el dichoso número y encuentro otros casos como el mío. quizá me dé por fundar la plataforma de afectados por el 912843500. todavía tengo la mosca detrás de la oreja, haciéndome preguntas de quién y con qué motivo hacen estas llamadas. hasta intenté llamar pero la voz enlatada de señorita que me respondía desde el otro lado me decía que ese número no existía. ¿serán llamadas desde otra dimensión? vete tú a saber, que diría mi madre.

domingo, 4 de noviembre de 2012

jet lag y sin corazón no hay paraíso


hace cinco días que regresamos del país del sol naciente, cinco días en los que nuestro cuerpo sigue allí. dormimos después del almuerzo, y los ojos como los de las lechuzas a las 5,30 de la madrugada. siempre creí que el jet lag era una leyenda urbana, pero evidentemente no es así, se ha instalado en nosotros como cosa mala. lo bueno de estos repentinos madrugones es que tienes tiempo suficiente, antes de empezar tus actividades cotidianas, para hacer repaso, para profundizar y sacar las hebras a lo que te ronda o a lo que en otro momento se te esconde. en ese cartel que se muestra en la foto, con el que topamos nada más poner los pies en kyoto, reza: "ahora, la vida vive en ti". iba a esa ciudad a cumplir cincuenta años. Es una de esas ideas que de repente te vienen a la cabeza y sabes que tienes que hacer, un momento especial en un lugar especial. una ciudad de templos y espiritualidad. necesitaba centrarme, mirar atrás, repasar y posicionarme para encarar el porvenir. ir tan lejos para que un cartel te dijera lo evidente, para reafirmar, sellar y coser lo que el tambor interior estaba murmurándote en cada latido. pero también, ese cambio cultural y social que encuentro en los antípodas de mi lugar de nacimiento, me sacude desde el tobillo hasta las partes que tengo atoradas en el cerebro. atrás, temporalmente, dejo la necrosis que está royendo los pilares de lo que parecía inamovible. conquistas sociales y sueños de prosperidad están siendo cercenados por el cortacésped de una clase política chulesca, sinvergüenza e impune. allí, el mundo parecía del revés. las conductas, las normas, lo social, la diversión, la irrealidad, lo obvio... nada tenía que ver con lo tuyo. en cierta forma, me estaba filtrando las pautas, lo esencial del devenir. la importancia de lo humano frente a las formas y a la cáscara. lo vital frente a los adornos, ropajes y tendencias. vamos, vivir con dignidad y si hace falta con toda la rebeldía necesaria para que nos haga ser y sentir dignos.

viernes, 26 de octubre de 2012

A mis 50


adelanto ocho horas de reloj y doy un brinco de trece mil kilómetros para llegar a ellos. Pero antes de que el gong marque el instante, debo abrirme en canal y dejar que las tripas y las entrañas se muestren al sol, vomitar todavía las miserias que me anidan. No valen propósitos de nuevas enmiendas ni punto de inflexión. Solo los hechos hablarán por mí, de las interpretaciones ya se encargarán las lenguas, malas o buenas. Sí siento el cambio de rail, la estrechez de la vía, cómo mengua la velocidad del impulso. Afortunado porque al fin de la senda sigo viendo el principio que me he marcado y he pretendido que me acompañe. Sigo soñando, pero ahora ya son sueños raseros, no tan imbricados con las nubes. Agradecido por las personas que he conocido a lo largo del camino, por sus enseñanzas, por su amistad, por sus zancadillas, por sus reparos, por sus esperanzas. Ahora a desandar, a desenmadejar la humildad y a tejer las certidumbres. Que todos lo veamos.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Lectura para tiempos insurrectos




Richard sintió que la amargura ocupaba el lugar de la náusea que lo había arrancado de su asiento. Pasados veinte años, treinta años, pensó, toda clase de gente alegaría haber defendido posiciones básicas, fundamentales, en el movimiento en favor de los derechos civiles. Pocos tendrían razón, la mayoría serían farsantes. Lo que no podría refutarse, pero permanecería invisible para los periódicos y libros que compraba destinados a los alumnos, sería el papel de la gente corriente. El bedel que apagaba las luces para que la policía no consiguiera ver nada; la abuela que se quedaba con los niños para que las madres pudieran asistir a la manifestación; las mujeres de rincones perdidos del país con toallas limpias en una mano y un arma en la otra; los niños que llevaban pilas y comida alas reuniones clandestinas; los sacerdotes que mantenían en calma a iglesias enteras de manifestantes acorralados hasta que llegaba la ayuda; los viejos que recomponían los cuerpos rotos de los jóvenes; los jóvenes que abrían los brazos para proteger a los viejos de los bastonazos a los que no podrían sobrevivir; los padres que secaban los esputos y las lágrimas del rostro de sus hijos y decían: "No pasa nada, cariño. No te preocupes. Nunca serás un negro de mierda, un cochino zulú, un cafre asqueroso ni ninguna de las cosas que los blancos enseñan a decir a sus hijos. Eres una criatura de Dios". Sí, pasados veinte años, treinta años, esa gente estaría muerta u olvidada, y sus pequeñas historias formarán parte de archivos menores o, tal vez, de la nota a pie de página, aunque habían sido la columna vertebral sobre la que se mantenían los que salían en la televisión.

                                                                 Paraíso, Toni Morrison