miércoles, 6 de febrero de 2019

BUTCHER'S CROSSING, John Williams


-Pues no hay nada, ¿entiendes? Naces, mamas mentiras, te crías en casa con mentiras, aprendes otro tipo de mentiras en la escuela. Toda una vida llena de mentiras, y luego, cuando ya vas a morir, tal vez te des cuenta de que no hay nada, nada salvo tú mismo y lo que podrías haber hecho. Pero, claro, no lo hiciste porque esas mentiras decían que había algo más. Y entonces te das cuenta de que habrías podido tener el mundo entero, siendo el único que conoce el secreto… Pero ya es demasiado tarde. Te has vuelto viejo y no hay vuelta atrás.






Butcher's Crossing
John Williams
Traducción: Luis Murillo Fort
Editorial: Lumen
2013
358 páginas



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martes, 18 de diciembre de 2018

EL MUNDO DE HOY. AUTORRETRATO DE UN REPORTERO, Ryzard Kapuscinski


Si nos paramos a pensar en que somos seis mil millones de seres que hablan cientos de lenguas y profesan las más diversas religiones, que tienen un sinfín de culturas, de tradiciones y, sobre todo, de intereses (a menudo, encontrados); si además reparamos en la inmensa que es la injusticia de este mundo, la verdad es que la mayor victoria colectiva de la humanidad radica en el hecho de que todavía existamos.


La desgracia de África no consiste en desastres locales de hambruna o epidemias. Estos resultan relativamente fáciles de remediar: basta con enviar aviones cargados de comida y medicinas. El verdadero problema del Tercer Mundo -¡de todo el mundo!- no es otro que la pobreza. Así de sencillo. Las tres cuartas partes dela humanidad viven en la pobreza. Y como al mundo occidental no le gusta tocar problemas que la humanidad se muestra incapaz de solucionar (y el de la pobreza generalizada es uno de ellos), los aparta de su punto de mira.


Un rasgo característico de la evolución política del intelectual latinoamericano es que por lo general empieza en la izquierda y acaba en la derecha. Empieza participando en una manifestación de estudiantes contra el gobierno y acaba en un despacho de ministro. Recorre el camino de joven rebelde a viejo burócrata. En ningún otra parte del mundo es tan profundo el abismo que se abre en la juventud y la vejez, entre el comienzo y el fin de una biografía. Campo Salas, simpatizante comunista en su época de estudiante, acaba como ministro de Industria y Comercio en el gabinete de Díaz Ordaz (México). El economista Aldo Ferrer, infatigable en denunciar el sistema argentino, acaba como ministro de Economía en el gobierno del general Levingston. Miguel Ángel Asturias, estudiante rebelde y escritor comprometido, acaba como embajador del ultradespótico régimen de Montenegro (Guatemala). ¡Qué capacidad de absorción tan extraordinario muestran estos regímenes! ¡Qué talento para amansar a la oposición!






El mundo de hoy. Autorretrato de un reportero
Ryzard Kapuscinski
Traducción: Agata Orzeszek Sujak
Editorial: Anagrama
2008
240 páginas


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martes, 11 de diciembre de 2018

PECES DE COLORES Y HORMIGÓN - Maartje Wortel


17. Si sacas los jarrones del horno demasiado rápido, el esmalte que hay sobre la porcelana se resquebraja. Todas esas grietas, todas esas líneas rotas dejan atrás un sonido. Algo se quiebra, pero otra cosa ocupa su lugar, aunque sea un modesto sonido, un movimiento. Se llama craquelado. El sonido de jarrones rotos se produce al azar. Cuando menos te los esperas, ahí está. Una presencia. Lo mismo sucede con la pérdida: hay un vacío y, a la vez, un consuelo. Naturalmente, al principio me costó retomar la vida cotidiana. Ir a comprar pan y saludar a la gente. De día me sentía aturdida y por las noches no podía dormir. Cada noche perdía cabello a puñados. Cuando fui al peluquero de la calle Nieuwland (hasta el nombre de la calle, "Nueva Tierra", me causaba dolor), me dijo que veía la pena en mi pelo. "Córtalo", le dije. El peluquero me dijo que sería honesto conmigo: "Cariño, necesita tiempo y nutrición".






Peces de colores y hormigón
Maartje Wortel
Traducción: Marta Arguilé Bernal
Editorial: Seix Barral
2018
80 páginas

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domingo, 2 de diciembre de 2018

A mis 56, es más difícil cerrar una puerta que abrir un agujero en la pared

Casi un año ya intentando atrancar ventanas y puertas, cerrar postigos con fechillos duraderos, pero todavía quedan muchos huecos por donde entra la luz. La tarea de dejar todo en orden y las cuentas saldadas suena muy bien como primera intención, pero pasarla del pensamiento a la escritura, y de esta al hecho consumado, es una ardua tarea que requiere templanza, obstinación y determinación. Así que ahí sigo, haciendo equilibrios entre la pasión, la añoranza, el cansancio y la resolución... esperando que a finales del 2019, ya pueda decir: se acabó!!, poder retomar los "shortis de baño" y las cholas, ver con despreocupación y desapego el rumbo que tome la editorial, y cómo no, por lo menos leer un libro a la semana tal como me prometí a finales de diciembre pasado.
De este vicio que añoro, a parte de los títulos que leo de la editorial, solo he podido terminar 8 títulos en un año, 8 títulos:

1) La uruguaya, de Pedro Mairal
2) La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows
3) Una vida mejor, Anna Gavalda
4) La brigada de Anne Capestan, de Sophie Hénaff
5) La otra vida de Ned Blackbird, de Alexis Ravelo
6) Cáscara de nuez, de Ian McEwan
7) Ébano, de Ryszard Kapuscinsky
8) Nikolski, de Nicolas Dickner

Mientras tanto mi mesilla de noche sigue acumulando nuevos inquilinos, ya no hay manera de colocarlos en otro lugar. El piso reclama desesperado un recuento, una selección seria y apasionada y un pronto aireo de estanterías.

Me parece mentira que algún día ponga el punto y final a esto de editar, pero lamentablemente la tarea del editor que tanto me gusta se la ha comido otro yo con actitud de contable, de cobrador del frac y de prestidigitador financiero.

Lo dicho, nos iremos viendo un año más por mentideros, encuentros, alguna feria y en otros muchos sueños, porque al final ellos son los que nos mantienen vivos y activos, o por lo menos a mí.

Una canción para este año: Like a rolling stone, de Bob Dylan
https://www.youtube.com/watch?v=y3oQIMSPfXk

Una película: El funeral, de Abel Ferrara

Un libro: Ébano, de Ryszard Kapuscinsky


lunes, 1 de enero de 2018

A mis 54, me hice el loco y pasé de largo. A mis 55, pongo el freno de mano y cambio de rumbo

Cuando quedan menos de 26 minutos para que este 2017 se esfume, vuelvo a esta ventana para anunciar un punto y aparte en mi tarea de editor. Con estas últimas horas pongo fin a 26 años en Baile del Sol como editor dedicado en exclusiva a esa tarea. La salud y la familia han marcado este año que acaba y es hora de que enfoque mi tiempo hacia ellas. Dar un giro, una vuelta carnera, y mirar otros horizontes y otra forma de vida. Ha sido un tiempo de disfrute, de alegría, de éxitos, de aprendizaje pero también de frustraciones, peleas vanas y la sensación de estar siempre a las puertas de poder lanzar a la editorial hacia adelante, para que caminase sin muletas. Pero no ha podido ser. En ese 2018 que asoma la patita por la puerta entreabierta continuaré con los compromisos adquiridos y contratos firmados y hasta que no estén todos los títulos en la calle, no me bajaré del burro.
Baile del Sol seguirá adelante con el inmenso catálogo que nos han aportado estos años de incansable trabajo, intentando explorar otros canales de venta y distribución para llegar y fortalecer los incipientes contactos que hemos logrado al otro lado del Atlántico en estos últimos tiempos.

Quiero nombrar a todos los que me han acompañado en esta aventura editorial formando parte de ella en algún momento, y quiero hacerlo por orden de llegada, pero antes de ello mi agradecimiento a los componentes del colectivo La Calle de la Costa (Ernesto Suárez, Daniel Bellón y Carlos Bruno), colectivo del que me desgajé ya en 1992, de quiénes aprendí los principios básicos de un editor, lo de kamikaze ya lo traía puesto.

Mi gratitud a: Eva Gómez, Carmen Expósito, Ángela Ramos, Francisco Croissier, Lorenzo Croissier, Orlando Negrín, Orlando Cova, Ángeles Alonso, Nieves Morera, Conchy Franchy, Carlos "Pana", Noemí Márquez, María José de Acuña, Ángeles Izquierdo, Nuria, Idir Expósito e Inma Luna.
Pero por supuesto, también a los autores, traductores, diseñadores, directores de colección, correctores, comité de lectura... y por último, a los lectores, esos miles de seres mayoritariamente anónimos que han ayudado a mantener vivo este sueño.

Nos vemos. AR TIMILILIT




viernes, 1 de enero de 2016

A mis 53 cruzando hacia el 2016

No acudí a esta ventana el día de mi último cumpleaños. Quizá haya sido debido a la rutina o a la apatía de esos días de finales de octubre. Primero la aniquilación de Grecia por el rodillo de siempre y la decepción de ver cómo hincaron la rodilla los que creía hombres de palabra. Después la frustración por un cambio que se me antojaba contundente en las elecciones locales, constatar que la transformación que esperaba era muy real a través de las redes y en los círculos en los que me movía, pero casi fantasmagórica en el barrio, en el bar de enfrente, en la venta, entre algunos familiares que aunque llevan en el paro años, cobrando apenas 400 €, seguirán votando a los mismos que los han encerrado en esa espiral insalvable, porque el miedo se los come por las patas "parriba". Afortunadamente la esperanza ocupó algunos bastiones importantes y se ha incrustado con solidez en otros. En diciembre volvió el momento de votar y otra vez mi ilusión se vio superada por la realidad. Muchos me dicen que se ha avanzado a pasos agigantados y que se está plantando y abonando para un pronto cambio social. Aunque en este tema soy escéptico, es lo que deseo, pero también quiero que sea pronto. El tiempo a esta edad parece que se acelera, y los deseos de ver un cambio real se van volviendo utópicos. Desde los dieciséis años llevo moviéndome en colectivos sociales y culturales que trabajan y apuestan por una sociedad más justa. Espero casi ansiosamente que este sea el año, deseo con todas mis fuerzas que la luz nos ilumine y alcancemos esos objetivos.



domingo, 30 de agosto de 2015

Emoción

En busca de Valentina