martes, 11 de diciembre de 2018

PECES DE COLORES Y HORMIGÓN - Maartje Wortel


17. Si sacas los jarrones del horno demasiado rápido, el esmalte que hay sobre la porcelana se resquebraja. Todas esas grietas, todas esas líneas rotas dejan atrás un sonido. Algo se quiebra, pero otra cosa ocupa su lugar, aunque sea un modesto sonido, un movimiento. Se llama craquelado. El sonido de jarrones rotos se produce al azar. Cuando menos te los esperas, ahí está. Una presencia. Lo mismo sucede con la pérdida: hay un vacío y, a la vez, un consuelo. Naturalmente, al principio me costó retomar la vida cotidiana. Ir a comprar pan y saludar a la gente. De día me sentía aturdida y por las noches no podía dormir. Cada noche perdía cabello a puñados. Cuando fui al peluquero de la calle Nieuwland (hasta el nombre de la calle, "Nueva Tierra", me causaba dolor), me dijo que veía la pena en mi pelo. "Córtalo", le dije. El peluquero me dijo que sería honesto conmigo: "Cariño, necesita tiempo y nutrición".






Peces de colores y hormigón
Maartje Wortel
Editorial: Seix Barral
2018
80 páginas

4/5

domingo, 2 de diciembre de 2018

A mis 56, es más difícil cerrar una puerta que abrir un agujero en la pared

Casi un año ya intentando atrancar ventanas y puertas, cerrar postigos con fechillos duraderos, pero todavía quedan muchos huecos por donde entra la luz. La tarea de dejar todo en orden y las cuentas saldadas suena muy bien como primera intención, pero pasarla del pensamiento a la escritura, y de esta al hecho consumado, es una ardua tarea que requiere templanza, obstinación y determinación. Así que ahí sigo, haciendo equilibrios entre la pasión, la añoranza, el cansancio y la resolución... esperando que a finales del 2019, ya pueda decir: se acabó!!, poder retomar los "shortis de baño" y las cholas, ver con despreocupación y desapego el rumbo que tome la editorial, y cómo no, por lo menos leer un libro a la semana tal como me prometí a finales de diciembre pasado.
De este vicio que añoro, a parte de los títulos que leo de la editorial, solo he podido terminar 8 títulos en un año, 8 títulos:

1) La uruguaya, de Pedro Mairal
2) La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows
3) Una vida mejor, Anna Gavalda
4) La brigada de Anne Capestan, de Sophie Hénaff
5) La otra vida de Ned Blackbird, de Alexis Ravelo
6) Cáscara de nuez, de Ian McEwan
7) Ébano, de Ryszard Kapuscinsky
8) Nikolski, de Nicolas Dickner

Mientras tanto mi mesilla de noche sigue acumulando nuevos inquilinos, ya no hay manera de colocarlos en otro lugar. El piso reclama desesperado un recuento, una selección seria y apasionada y un pronto aireo de estanterías.

Me parece mentira que algún día ponga el punto y final a esto de editar, pero lamentablemente la tarea del editor que tanto me gusta se la ha comido otro yo con actitud de contable, de cobrador del frac y de prestidigitador financiero.

Lo dicho, nos iremos viendo un año más por mentideros, encuentros, alguna feria y en otros muchos sueños, porque al final ellos son los que nos mantienen vivos y activos, o por lo menos a mí.

Una canción para este año: Like a rolling stone, de Bob Dylan
https://www.youtube.com/watch?v=y3oQIMSPfXk

Una película: El funeral, de Abel Ferrara

Un libro: Ébano, de Ryszard Kapuscinsky


lunes, 1 de enero de 2018

A mis 54, me hice el loco y pasé de largo. A mis 55, pongo el freno de mano y cambio de rumbo

Cuando quedan menos de 26 minutos para que este 2017 se esfume, vuelvo a esta ventana para anunciar un punto y aparte en mi tarea de editor. Con estas últimas horas pongo fin a 26 años en Baile del Sol como editor dedicado en exclusiva a esa tarea. La salud y la familia han marcado este año que acaba y es hora de que enfoque mi tiempo hacia ellas. Dar un giro, una vuelta carnera, y mirar otros horizontes y otra forma de vida. Ha sido un tiempo de disfrute, de alegría, de éxitos, de aprendizaje pero también de frustraciones, peleas vanas y la sensación de estar siempre a las puertas de poder lanzar a la editorial hacia adelante, para que caminase sin muletas. Pero no ha podido ser. En ese 2018 que asoma la patita por la puerta entreabierta continuaré con los compromisos adquiridos y contratos firmados y hasta que no estén todos los títulos en la calle, no me bajaré del burro.
Baile del Sol seguirá adelante con el inmenso catálogo que nos han aportado estos años de incansable trabajo, intentando explorar otros canales de venta y distribución para llegar y fortalecer los incipientes contactos que hemos logrado al otro lado del Atlántico en estos últimos tiempos.

Quiero nombrar a todos los que me han acompañado en esta aventura editorial formando parte de ella en algún momento, y quiero hacerlo por orden de llegada, pero antes de ello mi agradecimiento a los componentes del colectivo La Calle de la Costa (Ernesto Suárez, Daniel Bellón y Carlos Bruno), colectivo del que me desgajé ya en 1992, de quiénes aprendí los principios básicos de un editor, lo de kamikaze ya lo traía puesto.

Mi gratitud a: Eva Gómez, Carmen Expósito, Ángela Ramos, Francisco Croissier, Lorenzo Croissier, Orlando Negrín, Orlando Cova, Ángeles Alonso, Nieves Morera, Conchy Franchy, Carlos "Pana", Noemí Márquez, María José de Acuña, Ángeles Izquierdo, Nuria, Idir Expósito e Inma Luna.
Pero por supuesto, también a los autores, traductores, diseñadores, directores de colección, correctores, comité de lectura... y por último, a los lectores, esos miles de seres mayoritariamente anónimos que han ayudado a mantener vivo este sueño.

Nos vemos. AR TIMILILIT